Nuevo tratado del paralelismo

Para qué el adornarse en hoteles
donde hay camas iguales
ratas gigantes
las mismas paredes asépticas de los manicomios
Para qué
los cuerpos haciendo trabajo de sombra
alrededor de las madrugadas
si después del nocaut
ninguno se acuerda del oponente
ni a qué venimos
ni cómo se ensanchan los polígonos encordados
del salir huyendo
de esas balas geométricamente mortales hacia la espalda de los niños rabiosos
para qué mirarse uno al otro
si al moverse las manecillas los ojos se amoratan
sin sueño.

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