El pasado que florece

No hay poesía cuando se vive aquí.
Estas piedras son tuyas,
esos ruidos son tu mente,
a los rechinantes tranvías y las calles
que te unen al soñado bar
donde se sienta la desesperación,
son tranvías y calles:
la poesía está en otra parte.
Los rótulos de cines y tiendas,
una vez dejados atrás y añorados,
no se vuelven a añorar.
Extrañamente crueles parecen mojones
absolutamente nuevos del aquí y ahora.
Pero desplázate hacia Nueva Zelanda o el Polo,
y esas piedras florecerán y los ruidos cantarán.
Y los tranvías arrullarán al niño
que duerme que nunca descansa,
y cuyo barco siempre dará vueltas.

Malcolm Lowry

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