El fisicoculturista que no puede mirarse

Por una enfermedad congénita Luis Gigena dejó de ver a los 13 años. Cuatro años después empezó a ir al gimnasio. Se fanatizó: en pocos meses se convirtió en un atleta culturista. Viajó por el mundo exhibiendo su musculatura y fue el primer campeón ciego de Míster Universo. Modeló para diseñadores top argentinos. Gasta un dineral en cremas, bronceado y ropa. La increíble vida de un hombre que aprendió a admirar su propio cuerpo sin usar el espejo.

Revista Anfibia

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