Big Sur

«Eras mi última oportunidad», dijo, ¿pero no dicen lo mismo todas las mujeres? – Pero también es posible que «última oportunidad» no signifique para ella meramente el matrimonio sino el descubrimiento profundamente triste de algo en mí que realmente necesita para seguir viviendo, por lo menos ésa es la impresión que se impone sobre la oscuridad que compartimos – ¿Es posible que, como dice, le esté negando algo sagrado, o simplemente soy un tonto que nunca aprenderá a tener una relación eterna, decente y profunda con una mujer y las desprecio a cambio de una canción en una botella? – En ese caso es mi propia vida la que ha concluido, allí siguen las olas joyceanas con bocas vacías que dicen «Sí, así es», y las hojas que se apuran una detrás de otra en la arena y se anegan – De hecho el arroyo transporta miles de ellas desde las colinas – El viento aúlla y ruge y todo está teñido de una furiosa soleada y azul – Miro las rocas que se balancean y parece que Dios se ha vuelto loco con este mundo y va a destruirlo: enormes acantilados oscilan ante mis ojos idiotizados: Dios dice «La cosa llegó demasiado lejos, de una u otra forma estás destruyendo todo, bum, el final es AHORA.»

Jack Kerouac. Big Sur.

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