El problema, claro, es que todos los modelos son provisionales, y llega un momento en que dejan de funcionar. Momentos como éste. La crisis está revelando un panorama asombroso: empresas que se aferran a los viejos paradigmas como una madre que abraza a su hijo muerto. Empresas conscientes de su inminente extinción que, sin embargo, son incapaces de renovarse, incapaces de innovar, incapaces de cambiar de rumbo. Antidarwinismo empresarial.