
Robert P. Fitzsimmons, está considerado como un personaje de lo más extraordinario que haya conocido el boxeo.
Calvo a los veinticinco años, desgarbado y con brazos y piernas delgados como palos de tambor, pegaba con una fuerza prodigiosa y era tan inteligente como Corbett, pero más equilibrado, se diría, en el combate. Fue él quien inventó el golpe al plexo solar llamado shift punch; un impacto bajo la punta del esternón que afecta un centro nervioso vital y desmorona al rival que, lúcido aún, no puede reincorporarse. Fitzsimmons ponía toda su fuerza en el golpe sin temor a dañarse la mano pues el lugar apuntado está desprovisto de hueso. Es posible, además, que ese inglés desgarbado fuera el primero en comprobar y proclamar que el puñetazo más eficaz no provenía del hombro sino del cuerpo entero, incluídas las piernas, y sobre todo éstas.
Cabe acotar que, en aquellos tiempos, Dixie Kid, campeón mundial de la categoría welter -creada en 1880- entre los años 1904 y 1906, aportó un ardid llamado vuelta de vals; mediante un preciso, poderoso y oportuno golpe en el hombro se obligaba al rival a dar vuelta sobre sí mismo; al girar, el rostro recibe de lleno el puño lanzado con toda fuerza en sentido contrario.
Fitzsimmons conquistó la corona mundial de los livianos en 1891, la de los pesados en 1897, y la de los medio pesados en 1903. Inició su carrea en Nueva Zelandia, pasó luego a Australia y la culminó en Estados Unidos. De oficio herrero, se inició como profesional en 1882. Sucesor de Corbett en el reinado de los pesos máximos, es muy probable que su boxeo fuera el punto de partida de la modalidad que se fue imponiendo cada vez más; ataque sin tregua para abatir al adversario; fuerza, resistencia, fiereza: en suma, el fighter moderno.
H. de Marinis