Amor, no temas cuando me vuelvo invisible. Pasa que las rodillas se me enfrían y la luz me parece violenta y entonces cierro las cortinas e inicia la danza de los incendios en mi cuarto. Amor, no pienses que soy otro. Que no te espante mi silencio, no supongas que me voy de ti. Ni de lejos me imagines del brazo de otra vieja porque ¿en qué otra hora podría procurar la aritmética de los cohetes que como cigarros se van apagando conforme ascienden? ¿a santo de qué necesitaría otros ojos que no fueran los tuyos? tormentas jovianas que me atragantan lo canalla y lo cínico cuando me envuelves de ellos. Que no te extrañen mis ausencias. La ciudad es muy grande y está llena de ansiosas geometrías que me seducen, de largas noches a paso veloz entre chelas y átomos de drogos que van y vienen de otros mundos. Aunque casi siempre me quedo a deambular entre cortinas, intentando resolver el enigma del electromagnetismo o la gravedad de los enanos errantes. Cosas así. Y cuando leo Próxima b es un planeta donde las sombras permanecen inmóviles estallo en cúmulos de locura y quiero saber y tomo la lámpara de la mesa e intento averiguar como carajos se aquietan las sombras ya vez, tienes a un loco trazando órbitas en los vacíos de la casa. Y es que la gente me aburre amor, por eso prefiero hurgar los mapas de lo imposible cuando no estás, cuando los demás miran la tele o el twitter o hablan cualquier pendejada que me importa una chingada. Amor, todavía debemos hallarnos ahí donde nos desconocemos, emular a la cuántica y sus misterios, enlazarnos bajo la gracia de las noches con pizza, Caruso y tempura helado, o Rachmaninov y tacos de carnitas o cervezas y Sones y las verdaderas cosas bellas de la puta vida. ‘O Sole Mio, todo lo que hago es hablar con la oscuridad para los días en que nos hallamos a las cuatro am en esa ternura que nos damos frente al espejo desnudos y desesperados donde nos empotramos uno en otro como perros salvajes, como agujeros negros en violenta colisión emitiendo radiación de Hawking en el horizonte de sucesos. Amor, no te espantes si pasan días y no existo; que se espanten los vecinos, el barrio, los putos de la calle que casi nunca tienen business; que se espanten los políticos con sus vidas de mierda, con sus cosas de mierda; que se espanten las parejas que se obligan a seguirse todo el tiempo como dos partículas que nunca pueden en verdad enlazarse. Tu y yo nos hemos tocado y no nos hace falta perseguirnos porque allá donde estemos seremos impredeciblemente la misma cosa. Amor, no temas, todo lo que hago es explorar el vacío para que cuando vengas todo sea n’aria serena doppo na tempesta es decir una manera nueva de tocarnos, una furia para dos planetas, una soledad compartida que desafíe la flecha del tiempo. Cuánta física, mamacita, cuánta ópera italiana y Tchaikovski nos esperan en la bóveda de la mugre y los lenguetazos. Cuánta cama y espejo donde iremos destrabando los misterios de las antipartículas o las partituras. Que no te espante mi silencio, amor, mi oscuridad, ‘o sole mio sta nfronte a te!
Atte.
El Ministro del Espacio.